Ser Catequista es un Privilegio y un Compromiso 2 (Área del Ser)


La formación de los catequistas comprende varias dimensiones, la más profunda hace referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y cristiana. La formación, en efecto, le ha de ayudar a madurar, ante todo como persona, como creyente y como apóstol.

Es importante que el catequista adquiera los elementos necesarios para que sea capaz de acompañar los procesos de maduración en la fe de sus interlocutores. La dimensión del ser en la formación del catequista promueve el crecimiento integral de los aspectos de su persona:

- Persona que ama, vive y se siente realizada.
- Persona de maduración humana y de equilibrio psicológico.
- Persona de espiritualidad, que quiere crecer en santidad.
- Persona que sabe leer la presencia de Dios en lo ordinario de la vida.
- Persona integrada en la realidad y con su gente.
- Persona que busca, constantemente, cultivar su formación.
- Persona de comunicación, capaz de construir comunidad.

El subsidio que ahora se presenta, consta de la siguiente temática:

¡SER PERSONA!

Introducción
1. ¡Maneja positivamente tus sentimientos!
2. ¡Llénate de valores humanos!
3. ¡Aprende a solucionar los conflictos!
4. ¡Sé acertivo!

¡SER CREYENTE!

Introducción
5. Vida según el Espíritu
6. Vivir la Palabra
7. Lugares de encuentro con Jesucristo

¡SER DISCÍPULO MISIONERO!

Introducción
8. El catequista, persona con sentido eclesial
9. El catequista, testigo de Dios
10. El catequista, agente de pastoral

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