Los tres santos reyes magos: Melchor, Gaspar y Baltasar


Todos hemos escuchado hablar de ellos… sin embargo, pocos saben que llamarlos así es algo arriesgado. Según los datos presentados en la Sagrada Escritura, de ellos ni se especifica número, ni santidad, ni realeza, ni oficio, ni conocemos sus nombres… El Evangelio de San Mateo es la única fuente bíblica con la que contamos para justificar esta celebración: Los doce primeros versículos de su segundo capítulo nos narran el evento.

¿Fueron tres?
Si bien en la Biblia se explica que fueron tres los regalos otorgados al Niño Jesús (oro, incienso y mirra), la primera referencia concreta respecto al número la da Orígenes, un conocido escritor de la Iglesia del siglo IV. En el siglo V, el Papa León I (apodado “Magno” = “El Grande”) estableció oficialmente su número en tres para toda la cristiandad.

¿Fueron santos?
Aunque ahora les vemos y honramos en los altares, la Iglesia no ha hecho formalmente una canonización (ceremonia de entronización como reconocimiento de su santidad) de ninguno de ellos. Al tener tan pocos datos bíblicos de los mismos, no se pueden considerar explícitamente sus virtudes, ni presentarlas como ejemplo e imitación para los fieles.

¿Fueron reyes?
Es cierto, los regalos que presentaron son dignos de reyes. Sin embargo, la Biblia no nos dice nada más al respecto. Las alusiones a sus países de origen, sus cabalgaduras, y sus rangos de nobleza, fueron añadidas por la tradición posterior.

¿Fueron magos?
Al menos no como entendemos nosotros hoy esta palabra. No fueron “prestidigitadores”, ni se dedicaban a “predecir el futuro”, o a “adivinar el destino de los hombres”. Las traducciones más actuales de la Biblia prefieren llamarlos “sabios”, entendiendo con este término “conocedores de Astronomía”.

¿Y sus nombres?
A mediados del siglo VI, en un mosaico de la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia), se les asignaron los nombres de “Melchor”, “Gaspar” y “Baltasar”. Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se alberga el llamado “Relicario de los Tres Reyes Magos”.

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Lejos de desanimarnos con estos datos, nos alegramos con esta celebración. Nuestra fe cristiana católica se nutre tanto de la Palabra de Dios como de la Tradición secular. El “pretexto” de regalar presentes a los niños en esta fecha queda más que justificado, si entendemos que el Regalo que Jesús ha venido a traernos con su nacimiento es… ¡Para compartirse!

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