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Dos nuevos Santos para la Iglesia Católica



El día de hoy, amanecimos con la alegre noticia de que el Papa Francisco anunciaba la próxima fecha para canonizar a dos grandes pontífices y muy queridos beatos: Juan XXIII y Juan Pablo II. 

Primero Dios, será el 27 de abril de 2014, en el marco de la conmemoración litúrgica del Domingo de la Divina Misericordia.

Conozcamos un poco de su vida...

Beato Juan XXIII

Angelo Giuseppe Roncalli nació en Sotto il Monte, Bérgamo, Italia, el 25 de noviembre de 1881.

Su pontificado es considerado como un "aggiornamento", es decir, una "actualización", una auténtica "renovación", pues tuvo la feliz iniciativa de convocar el Concilio Vaticano II, con el fin de que entraran al interior de la Iglesia "aires nuevos y revitalizadores", para entonces tan necesarios y urgentes.

Murió en la Ciudad del Vaticano el 3 de junio de 1963, dejando inconclusa su "obra máxima".

Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000, y su memoria litúrgica se celebra el 11 de octubre.

Será recordado para siempre como "El Papa Bueno".

Beato Juan Pablo II

Karol Józef Wojtyla nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920.

Su reinado duró casi 27 años (el tercero más largo de la historia después de San Pedro y Pío IX). 

Es considerado uno de los líderes mundiales más influyentes del Siglo XX.

Después de un pontificado prolífico y peregrino, murió el 2 de abril de 2005.

Fue beatificado el 1 de mayo de 2011, por SS emérito Benedicto XVI. Su memoria litúrgica se celebra el 22 de octubre.

Será recordado para siempre como "El Papa Grande".

San Pío X, Patrono de los Catequistas


Sería imposible no hablar de este hombre que, viviendo heroicamente las virtudes, ha sido proclamado Santo y Patrono de los Catequistas.

Su verdadero de nacimiento fue Giuseppe Melchiorre Sarto, el segundo de diez hijos de un matrimonio modesto y religioso: Don Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson.Fue bautizado el 3 de junio de 1835.

Sus primeros estudios los realizó en su tierra natal. Hacia 1846 ingresó al Liceo Classico de Castelfranco Véneto, y en 1850 ingresó al seminario de Padua.

El Patrono de los Catequistas: San Carlos Borromeo


San Carlos Borromeo (del germánico, "hombre prudente") fue uno de los santos extraordinariamente activos a favor de la Iglesia y del pueblo, sobresaliendo admirablemente.

Un santo que tomó muy en serio aquella frase de Jesús: "El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que la pierda por mí la encontrará", murió relativamente joven, desgastando totalmente su vida y sus energías por hacer progresar la religión y por ayudar a los más necesitados.

Él decía que un Obispo demasiado cuidadoso de su salud no consigue llegar a ser santo y que a todo sacerdote y a todo apóstol deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder...

Nació en Arona (Italia), en 1538. Desde joven dio señales de ser muy consagrado a los estudios y exacto cumplidor de sus deberes de cada día.

A los 21 años obtuvo el doctorado en derecho por la Universidad de Milán. Un hermano de su madre, el Cardenal Médicis, fue nombrado Papa con el nombre de Pío IV, y éste, admirado de sus cualidades, nombró a Carlos como Secretario de Estado. Más tarde, renunció a sus riquezas, se ordenó de sacerdote, y luego, de Obispo, se dedicó por completo a la labor de salvar almas.

San Carlos fundó 740 escuelas de catecismo con 3,000 catequistas y unos 40,000 alumnos. Fundó además 6 seminarios para formar sacerdotes bien preparados, y redactó para esos institutos unos reglamentos tan sabios, que muchos Obispos los copiaron para organizar (según ellos) sus propios seminarios.

Gran amigo de San Pío V, de San Francisco de Borja, de San Felipe Neri, de San Félix de Cantalicio y de San Andrés Avelino.

Murió cuando tenía apenas 46 años, el 4 de noviembre de 1584. En Arona, su pueblo natal, le fue levantada una inmensa estatua (la que vemos en la imagen superior)... la que todavía existe.

¡Ojalá sigamos el ejemplo de nuestro Santo Patrón!

Estudiarán curación milagrosa de una mexicana...

Radio Vaticana informó que la Arquidiócesis de Yucatán (México) estudiará el caso de una mujer mexicana que padecía de un grave tumor en la garganta y que asegura haber sanado por intercesión del Beato Juan Pablo II.

"El Padre Jorge Oscar Herrera Vargas, portavoz de la Arquidiócesis de Yucatán, quien informó que el considerado milagro de la Sra. Sara Guadalupe Fuentes será estudiado por un juzgado eclesiástico del Estado que se encargará de reunir los documentos que serán enviados al representante del Vaticano, Mons. Slawomir Oder, postulador de la canonización del Papa Wojtyla, para que determine si formará parte de la propuesta", informó Radio Vaticana en su sitio web.

Asimismo, explica que "la Sra. Sara Fuentes se curó en una semana de un tumor que obstruía el 80% de su garganta y le impedía comer y respirar bien, por lo que requería una cirugía urgente; pero por la supuesta intercesión del beato Juan Pablo II, cuyas reliquias fueron llevadas a México hace unos días, esta devota del Papa se curó repentinamente".

El caso mexicano

Según informa Sipse.com, "la historia de Sara comenzó el 20 de agosto, cuando a través de un examen médico le detectaron el pólipo. Tras las molestias y dolencias, el especialista le recomendó que era necesario una intervención para extraer el tumor; fue entonces cuando decidieron ir al Seguro Social y le programaron la cirugía para el 28 de septiembre, en calidad de urgente".

"Tres días antes, la cámara endoscópica del nosocomio se quemó y el día que le tocaba entrar a quirófano, le informaron que se canceló y se aplazó para el 30 de septiembre", añade.

La familia de Sara buscó someterla a la cirugía en una clínica particular. Le practicaron una "endoscopía para verificar si debía ser entubada (traqueotomía). En ese proceso, el médico sorprendido les dio la noticia que les cambió la vida".

"Les tengo dos noticias una buena y una mala, me dijo (el médico), la mala es que yo no la voy a operar y la buena es que se salvó señora no tiene nada, entonces me puse a llorar, luego nos puso el vídeo; yo ni podía verlo, mi esposo lo vio y ya no había nada, el pólipo no estaba", relató Sara.

Sara asegura que desde antes que llegaran las reliquias "comenzó a orar intensamente y colocaba una imagen del Papa en su pecho y su garganta, para pedir que intercediera por ella".

"Dos días antes de la visita del Papa viajero su garganta se libró del tumor. Para dar gracias visitó las reliquias en la Iglesia Catedral y los próximos días le harán nuevos estudios para dar seguimiento a su caso", agrega Sipse.com.

Fuente: Aciprensa

San Guido María Conforti

Ante miles de peregrinos de todo el mundo, presentes en la Plaza de San Pedro, en Roma, el Papa Benedicto XVI proclamó el día de ayer, 23 de octubre de 2011, Domingo Mundial de las Misiones, a tres nuevos santos que se entregaron por completo al anuncio apasionado del Evangelio y al servicio al prójimo: Don Luigi Guanella (1842 - 1915), el "Apóstol de la caridad"; Bonifacia Rodríguez de Castro (1837 - 1905), Fundadora de la Congregación de las Siervas de San José; y Guido María Conforti Adorni (1865 - 1931), Fundador de la Pía Sociedad de San Francisco Xavier para las Misiones Exteriores, de quien hablaremos hoy...

Guido nació en Ravadase, Parma, Italia, el 30 de marzo de 1865. Fue el octavo de una familia de 10 hijos de los señores Rinaldo Conforti y Antonia Adorni.

Venciendo la resistencia de su padre, en 1876 entró en el seminario, donde realizó brillantemente sus estudios, distinguiéndose por su diligencia, piedad y obediencia. Durante sus estudios de teología, el Beato Andrés Ferrari fue su rector en el seminario. Sin haber sido aún ordenado sacerdote, Guido fue nombrado "vicerector del seminario", tarea que continuó realizando después de su ordenación sacerdotal (22 de septiembre de 1888). En esta misión pudo mostrar sus elevadas dotes de educador, siendo un modelo para los jóvenes seminaristas por su testimonio de santidad y caridad pastoral.

Según su propio testimonio, su vocación sacerdotal y misionera había nacido a los pies del Crucifijo. "No es posible - escribió - fijar la mirada en este modelo divino sin sentirse empujado a cualquier sacrificio, por grande que sea".

"El Crucifijo es el gran libro que ofrece a nuestros ojos horizontes infinitos". De hecho, a pesar de que la vida de Guido transcurrió en la región italiana de Emilia, su mirada abarcaba los horizontes de toda la humanidad, y nunca desfalleció en el deseo ardiente de anunciar el Evangelio a todos los hombres... El "espectáculo" de la cruz le hablaba "con la elocuencia de la sangre", manifestándole el amor infinito de Dios hacia la humanidad.

En 1895, Guido fundó una Congregación Misionera de hombres consagrados a Dios con el único fin de llevar el Evangelio a los no cristianos: Los Misioneros Xaverianos.


El 9 de junio de 1902, contando apenas con 37 años de edad, fue llamado a regir la Arquidiócesis de Rávena. El día de su ordenación episcopal pronunció los votos religiosos junto con el voto de dedicarse sin reservas al anuncio del Evangelio "ad gentes". En Rávena, la enfermedad le obligó a largos períodos de inactividad. Su profundo sentido de responsabilidad pastoral hacia el rebaño que le había sido confiado le llevó a presentar su dimisión... la cual fue aceptada.

Regresó humildemente a su Instituto Misionero donde, recuperando algo su salud, se ocupó en la formación de los alumnos misioneros y en la redacción de las Constituciones de su familia misionera.

A finales de 1907, el Santo Padre le confió la diócesis de Parma. Durante 25 años descacó com un buen pastor, signo viviente de la "solicitud maternal de la Iglesia hacia todos los hombres, tanto fieles, como infieles, por su preocupación particular por los pobres y los más débiles".

Cabe señalar que la catequesis fue el punto central de su tarea pastoral: instituyó escuelas de doctrina cristiana en todas sus parroquias y preparó a los catequistas de su diócesis con apropiados cursos de cultura religiosa y pedagógica... Fue el primer Obispo de Italia que celebró un congreso de catequética en su diócesis.

Cinco veces realizó visita pastoral a sus parroquias, celebró dos sínodos diocesanos, instituyó y promovió la Acción Católica, especialmente de los jóvenes. Cuidó de manera especial la cultura y la santidad del clero, la formación de los seglares, las asociaciones y la prensa católica, las misiones populares, los congresos eucarísticos, marianos y misioneros. Logró reconciliar los ánimos divididos, se preocupó por llevar a los extraviados a la unidad del rebaño y fomentó el amor y el respeto incondicional hacia el Papa.

Su presencia, en los momentos difíciles de la historia de aquellos años en la ciudad de Parma, fue discreta, casi inobservada, pero eficaz... y con resultados. Durante las huelgas de 1908, fundó un grupo de abogados dedicados a la defensa de los derechos de los campesinos y de los sacerdotes. Cuando una parte de la ciudad se opuso violentamente a la instauración del fascismo y se corría el peligro de matanzas multitudinarias, la mediación de Don Guido obtuvo la retirada de las milicias fascistas, evitando una guerra civil.

La preocupación por la Iglesia local que le había sido confiada no le quitó la "preocupación por aquellos lugares del mundo donde la Palabra de Dios no había sido anunciada". Creía firmemente que el anuncio del Evangelio "ad gentes" fuese el camino más seguro por la nueva evangelización de su pueblo. Se entregó incansablemente a la tarea de "la Evangelización ad gentes" ya fuese a través de su familia misionera, como colaborando con las varias iniciativas de animación misionera en Italia y en el resto del mundo.

Puso especial cuidado en colaborar en la fundación y en la difusión de la Pontificia Unión Misionera del Clero (PUM), de la que fue su primer presidente. Su Santidad Pablo VI, refiriéndose al Obispo Conforti, dijo: "Fue providencial que en la fundación de la Unión Misionera del Clero al lado del Padre Pablo Manna se encontrase Don Guido María Conforti, que no sólo ayudó excepcionalmente con su consejo y su colaboración a la naciente Unión, sino que con su autoridad logró para dicha Unión la aprobación pontificia".

En 1928, Conforti viajó a China para visitar las comunidades y los lugares que habían sido confiados a la familia religiosa de la que él era Superior General. Su viaje fue signo de la comunión entre las Iglesias.

El 5 de noviembre de 1931, consumido por su incansable tarea pastoral, habiendo recibido devotamente el Sacramento de la Unción de los Enfermos y el Santo Viático, de haber profesado públicamente su fe y de haber implorado la bendición de Dios para su clero y su pueblo, Guido María Conforti entró en la Casa del Padre.

El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 17 de marzo de 1996 y Benedicto XVI lo canonizó ayer...


Auxilio de los Cristianos... Nuestra Señora del Rosario


Todo fue a causa de una guerra... La famosa "Guerra de Lepanto"...

Hacia el siglo XVI, en tiempos del Papa Pío V (1566 - 1572), los musulmanes controlaban la Zona del Mediterráneo, y preparaban una invasión inminente a la Europa cristiana...

Los Reyes católicos, divididos entre discordias, parecían no darse cuenta del peligro... El Papa pidió ayuda, pero sin éxito, hasta que la guerra estaba a la puerta y la invasión era certera...

El 17 de septiembre de 1569, Pío V, comprobando que la ayuda humana era insuficiente, pidió a los fieles que rezaran, que rezaran mucho el Santo Rosario. El 7 de octubre de 1571, se encontraron las dos flotas, musulmana y cristiana, en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto.

La flota cristiana, compuesta en su mayoría de soldados de los Estados Papales, de Venecia, Génova y España, comandados por D. Juan de Austria, entraron en la batalla con un enemigo muy superior en número y recursos... Se "jugaba" el destino de la Europa cristiana...

Antes del ataque, las tropas cristianas, siguiendo el consejo del Papa, rezaron el Santo Rosario con mucha devoción... La batalla de Lepanto duró hasta altas horas de la tarde, pero al final los cristianos triunfaron...

Mientras la batalla transcurría, el Papa, en Roma, recitaba el Rosario en su capilla. En eso, el Papa salió de su capilla y, por aparente inspiración, anunció a todos los presentes y con gran calma que la Santísima Virgen le había concedido la victoria a los cristianos. Semanas más tarde llegó el finalmente el mensaje de la victoria de parte de D. Juan de Austria, quién, desde un principio, atribuyó el triunfo cristiano a la poderosa intercesión de Nuestra Señora del Rosario. Agradecido con Nuestra Madre, el Papa Pío V instituyó la fiesta de "Nuestra Señora de las Victorias" y agregó a las Letanía de la Santísima Virgen el título de "Auxilio de los Cristianos". Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la fiesta a la de "Nuestra Señora del Rosario"...

San Francisco de Asís

Francisco Bernardone nació en Asís, Italia, en el año 1182. Sus padres fueron Pietro Bernardone y Madonna Pica. Siendo joven participó en la guerra entre las regiones de Perusa y Asís, en 1202, y en la batalla de Collestrada fue tomado prisionero y liberado al año siguiente. En 1205 se enroló nuevamente en el ejército y partió a la guerra, pero en el trayecto tuvo un sueño en el que una voz le ordenó volver y dar otro rumbo a su vida. Entonces comenzó su conversión: se apartó de los amigos, frecuentó la compañía de los pobres e intensificó la vida de soledad y oración.

En 1206, a la edad de 24 años, renunció a las riquezas y a su familia, y se trasladó a la localidad de Gubbio para servir a los leprosos. De regreso en Asís, vistió el hábito de ermitaño y trabajó en la restauración de las ermitas de San Ubicación de la ciudad de Asís Damián, San Pedro y Santa María de los Ángeles (también llamada la Porciúncula).

En 1208, mientras oía misa en la Porciúncula, escuchó el evangelio del envío de los discípulos en misión y descubrió su vocación evangélica y apostólica. Empezó a predicar la paz, la igualdad entre los hombres, el alejamiento de la riqueza, la dignidad de la pobreza, el amor a todas las criaturas y la venida del Reino de Dios. Entonces se le unieron los tres primeros compañeros: Bernardo de Quintavalle, Pedro Cattani y Gil de Asís, con quienes nace la I Orden Franciscana.

En 1209 escribió la primera Regla de la Orden, que dictaba el estilo de vida para los franciscanos. Sus preceptos eran una vida basada en el amor, la oración y la paz; votos de pobreza completa, lo que incluía renunciar a las propiedades; sustento del propio trabajo o, en caso necesario, de la limosna; y ofrecer ejemplo de renuncia de sí mismo. Viajó a Roma con sus once compañeros para reunirse con el Papa Inocencio III y consiguió la aprobación verbal de la Regla. La pequeña fraternidad escogió la Porciúncula como el primer hogar de la Orden. En marzo de 1212, la noche del Domingo de Ramos, fue consagrada Clara, dando inicio a la II Orden Franciscana, también llamada Clarisas o Damas Pobres. Ese mismo año, Francisco se embarcó rumbo a Siria para continuar su obra apostólica en Oriente, pero los vientos contrarios hicieron fracasar su viaje y regresó. Los años siguientes viajó por Italia, Francia y España. El 14 de mayo de 1217, durante Pentecostés, se celebró en la Porciúncula el primer Capítulo General, junta para organizar a sus seguidores en provincias y señalar lugares específicos de misión. La Orden se dividió en doce provincias.

En 1219 consiguió viajar a Oriente, donde fue recibido por el sultán de Egipto, pero tuvo que regresar apresuradamente a Italia debido a problemas surgidos entre sus seguidores. En 1220 se retiró del gobierno de la Orden y nombró como su Vicario a Pedro Catan. En 1221 fundó la III Orden, conocida como Terciarios, a la que podían pertenecer quienes estuvieran ligados a ocupaciones civiles, estuvieran casados o simplemente no pudieran seguir la I Orden por razones de vocación o enfermedad. Ese mismo año, la organización eclesiástica le solicitó que la Regla escrita hace once años (llamada primera Regla) fuera nuevamente redactada, más breve. La Regla definitiva fue aceptada por el Capítulo de Pentecostés (junta de religiosos) y aprobada y confirmada mediante bula (documento eclesiástico) por el papa Honorio III. En 1224, Francisco pasó la cuaresma de San Miguel en el monte La Verna (en los Montes Apeninos, Italia), con el fin de hacer penitencia. Allí recibió en su cuerpo las Llagas(estigmas o señales) de la Pasión de Cristo. En ese tiempo también tuvo una grave afección a los ojos que lo dejó casi ciego, pero pese a su condición continuó predicando. En 1226, su estado de salud siguió empeorando progresivamente y fue trasladado a Asís. Al sentir cercana la muerte, pidió que lo llevaran a la Porciúncula.

El sábado 3 de octubre de 1226, hacia las 19 horas, murió a la edad de 44 años. Al día siguiente, domingo 4 de octubre, su cuerpo fue trasladado a Asís y sepultado en la iglesia de San Jorge. El 16 de julio de 1228, el Papa Gregorio IX canonizó a Francisco de Asís y se convirtió en Santo.

Fuente: Aciprensa



San Jerónimo

Nació en Dalmacia (actual Yugoslavia), en el año 342. San Jerónimo, cuyo nombre significa "el que tiene un nombre sagrado", consagró su vida por completo al estudio, traducción y comentario de las Sagradas Escrituras; es considerado uno de los mejores, si no el mejor, en este oficio.

En Roma estudió latín, bajo la dirección del más famoso profesor y retórico de su tiempo, Elio Donato, quien era pagano...

Jerónimo llegó a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego, del hebreo y de otros idiomas comúnes en su tiempo, pero muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos. Pasaba horas y días enteros leyendo y aprendiendo de memoria a los grandes autores latinos: Cicerón, Virgilio, Horacio y Tácito, y a los autores griegos: Homero, y Platón, pero casi nunca dedicaba tiempo a la lectura espiritual.

Poco a poco fue convenciéndose del cristianismo, y después de tiempo sensato, dispuso irse al desierto a hacer penitencia por sus pecados (especialmente por su sensualidad, que era muy fuerte, por su terrible mal genio y su gran orgullo). Pero allá, aunque rezaba mucho, ayunaba, y pasaba noches sin dormir, no consiguió la paz, descubriendo que su misión no era vivir en la soledad.

De regreso a la ciudad, los obispos de Italia, junto con el Papa, nombraron como Secretario a San Ambrosio, quien cayó enfermó y se decidió nombrar a San Jerónimo como su suplente, cargo que desempeñó con mucha eficiencia y sabiduría.

Viendo sus superiores los extraordinarios dotes y conocimientos de Jerónimo, el Papa San Dámaso lo nombró su secretario particular, encargado de redactar las cartas que el Pontífice enviaba a las distintas Iglesias, y luego lo designó para hacer la traducción de la Biblia a un lenguaje "popular". Las traducciones de la Biblia que existían en ese tiempo tenían muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o traducciones no muy exactas. Jerónimo, que escribía con gran elegancia el latín, tradujo a este idioma toda la Biblia, y esa traducción llamada "Vulgata" (o traducción hecha para el pueblo o "vulgo") fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica durante 15 siglos.

Alrededor de los 40 años, San Jerónimo fue ordenado sacerdote. Pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias y resentimientos; sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde no aceptaban su modo enérgico de corrección, dispuso alejarse de ahí para siempre, y se fue a Tierra Santa.

Sus últimos 35 años de vida los pasó en una gruta, junto a la Cueva de Belén. Varias de las ricas matronas romanas que él había convertido con sus predicaciones y consejos vendieron sus bienes y se fueron también a Belén a seguir el camino cristiano bajo su dirección espiritual. Con el dinero de esas señoras construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde se crée nació Jesús.

Con tremenda energía escribía contra los herejes que se atrevían a negar las verdades de nuestra fe. La Santa Iglesia Católica ha reconocido siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Biblia, por lo que fue nombrado Patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar más las Sagradas Escrituras.

Murió un día como hoy, 30 de septiembre, del año 420... a los 80 años.

Fuente: aciprensa

La Exaltación de la Santa Cruz


La Fiesta que hoy celebramos se hace en recuerdo de la recuperación de la Santa Cruz obtenida en el año 614 por el Emperador Bizantino Heraclio (575 - 641), quien logró rescatarla del dominio Persa, luego de que fuese robada de Jerusalén.

Al llegar de nuevo a Tierra Santa, el Emperador dispuso acompañarla solemnemente con una procesión, vestido con todos sus lujosos ornamentos reales, pero... sin éxito. El Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le hizo saber que tanta "pompa" desdecía la humildad de la cruz y del sufrimiento de Cristo... Entonces, el Emperador se despojó de los lujos y, descalzo, recorrió las calles de Jerusalén en piadosa procesión.

Con el fin de evitar futuros robos, la Cruz fue partida en pedazos... Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero quedó en un hermoso cofre de plata en Jerusalén y, el resto, fue reducido a pequeñísimas astillas, con la intención de repartirlas en diversas Iglesias del mundo entero... Estas reliquias recibieron el nominativo de "Veracruz" (astillas extraídas de la "Verdadera cruz").

Para nosotros, la Cruz es importante, ya que en ella murió nuestro Redentor y, lo que a simple vista pareciera sólo un instrumento de muerte, se convirtió para nosotros en Árbol de vida... El Evangelio que hoy se proclama, según San Juan, nos dice: "Así como Moisés elevó la serpiente de bronce, para que aquellos que la vieran no experimentaran la muerte, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo aquel que crea en Él tenga la vida eterna"... Mirémosla, pues, con devoción, y reconozcamos que ella es necesaria... para llegar a la gloria...

Pobre entre los pobres... Teresa de Calcuta


El domingo 19 de octubre de 2003, día en que se celebraba la Jornada Mundial Misionera, el Papa Juan Pablo II celebraba la Eucaristía en la Plaza de San Pedro, a las 10:00 a.m., y beatificaba a la Madre Teresa de Calcuta, fallecida el 5 de septiembre de 1997...

La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice preparó la biografía de la beata que reproducimos a continuación:

"De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús". De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. "Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mí para que seamos su amor y su compasión por los pobres". Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: "Saciar su sed de amor y de almas".

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje (Albania), una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como "Hermanas de Loreto", en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally, en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpetua, convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en "Esposa de Jesús para toda la eternidad". Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó enseñando en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría.

Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su "inspiración"; su "llamada dentro de la llamada". Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón, y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida... Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones particulares, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar "víctimas de amor" que "irradiasen a las almas su amor". "Ven y sé mi luz", Jesús le suplicó. "No puedo ir solo". Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a la Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso prudente para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el "sari blanco orlado de azul", propio de las mujeres pobres de la India, y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, la Madre Teresa volvió a Calcuta, donde encontró alojamiento temporal con las "Hermanitas de los Pobres". El 21 de diciembre fue por vez primera a los barrios pobres: Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en "los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba". Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus primeras alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Arquidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, la Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de la India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a la Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, la Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para responder mejor a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los "Hermanos Misioneros de la Caridad" en 1963; en 1976 la "Rama contemplativa de las Hermanas"; en 1979, los "Hermanos Contemplativos" y, en 1984 los "Padres Misioneros de la Caridad". Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los "Colaboradores de Madre Teresa" y los "Colaboradores Enfermos y Sufrientes", personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los "Misioneros de la Caridad Laicos". En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el "Movimiento Sacerdotal Corpus Christi" como un "pequeño camino de santidad" para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el "Premio Indio Padmashri" en 1962 y de modo mucho más notorio el "Premio Nobel de la Paz en 1979", hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor.

Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención "para gloria de Dios y en nombre de los pobres". Toda la vida y el trabajo de la Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero existía otro lado heroico de esta mujer, que salió a la luz solo después de su muerte: Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó "oscuridad" a su experiencia interior. La "dolorosa noche" de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a la Madre Teresa a una unión con Dios cada vez más profunda. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los problemas de salud cada vez más graves, la Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4 000 miembros y se habían establecido 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, la Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta, donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de la India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente).

La Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, "Ven y sé mi luz" hizo de ella una Misionera de la Caridad, una "Madre para los pobres", un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

Menos de dos años después de su muerte, a causa de la extendida fama de santidad de la Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre de 2002, el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.

Fuente: Aciprensa

San Bartolomé, Apóstol

Según los datos que nos aporta la Sagrada Escritura (sobre todo los Evangelios Sinópticos y los Hechos de los Apóstoles), no existe ninguna razón suficiente para identificar a "Bartolomé" con el Apóstol "Natanael", a quien el Evangelio de San Juan nombra acompañado de Felipe (Ver Jn 1, 43 - 51).

En las listas que nos dejó San Mateo (Ver Mt 10, 2 - 4), San Marcos (Ver Mc 3, 16 - 19), San Lucas (Ver Lc 6, 14 - 16) y los Hechos de los Apóstoles (Ver Hch 1, 13), aparece siempre "Bartolomé", pero ningún "Natanael".


La tradición de la Iglesia, sin fundamento aparente, tratando de conservar el número "12" entre los escogidos del Señor para ser sus Apóstoles, y sorteando esta evidente dificultad, identificó a "Bartolomé" y a "Natanael" como un solo personaje (lo mismo ocurrió con Mateo - Leví, y con Judas - Tadeo).

El nombre de "Bartolomé", proviene del patronímico arameo "Bar - Tolmay", que podría traducirse como "Hijo de Ptolomeo".

Como hemos visto, es común encontrarlo en los relatos evangélicos al lado del Apóstol Felipe (salvo el relato de los Hechos, donde se encuentra al lado de Mateo. Ver Hch 1, 13), por lo que algunos autores han aventurado algún parentesco entre ellos, o por lo menos, cierta afinidad.

San Juan nos relata un episodio de colorido especial, donde el Apóstol proclama a Jesús como el "Hijo de Dios":

“Jesús decidió partir para Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: - Sígueme.

Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro. Felipe se encontró con Natanael y le dijo:

- Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en el libro de la ley, y del que hablaron también los profetas: Es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.

Exclamó Natanael:

- ¿De Nazaret puede salir algo bueno?

Felipe le contestó:

- Ven y lo verás.

Cuando Jesús vio a Natanael, que venía hacia él, comentó:

- Este es un auténtico israelita, en quien no hay doblez alguna.

Natanael le preguntó:

- ¿Por qué me conoces?

Jesús respondió:

- Antes de que Felipe te llamara, te vi yo, cuando estabas debajo de la higuera.

Entonces, Natanael exclamó:

- Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

Jesús prosiguió:

- ¿Te basta para creer el haberte dicho que te vi debajo de la higuera? ¡Verás cosas más grandes que ésa!

Y añadió Jesús:

- Les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre…”

(Ver Jn 1, 43 – 51)

Además de este pasaje, no hay alguno otro donde se le mencione explícitamente. De aquí, se desprende que en la vida pública de Jesús, él le acompañó en todos los demás eventos en que los apóstoles son mencionados.

Según una tradición recogida por Eusebio, Obispo de Cesarea, gran historiador de la Iglesia Católica (año 275 – 339 d.C.), San Bartolomé marchó a predicar el Evangelio, luego de que Jesús ascendiera victorioso a los cielos, a la India, donde dejó a la Iglesia naciente una copia del Evangelio de San Mateo en el idioma arameo.

La tradición armenia le atribuye también la predicación del cristianismo en su país, junto a San Judas Tadeo. Ambos, por tal motivo, son considerados santos patrones de la Iglesia Apostólica Armenia.

Su martirio y su muerte se atribuyen a un tal “Astiages”, rey de Armenia y hermano del rey “Polimio” que San Bartolomé habría convertido supuestamente al cristianismo.

Como los sacerdotes de los templos paganos, que se estaban quedando sin clientela a causa de la religión floreciente, protestaron ante el rey Astiages de la labor evangelizadora del Apóstol, éste mandó llamarlo, y le ordenó que adorara a sus ídolos, tal como él había hecho con su hermano quien supuestamente apostató. Ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera martirizado en su presencia hasta que renunciase a su Dios o muriese.

En el Arte se le suele representar con un gran cuchillo, aludiendo a su martirio, supuestamente desollado vivo (o sea, desprendiéndole totalmente la piel de su cuerpo) y decapitándolo (cortándole la cabeza). Por esta razón es el patrón de los curtidores.

También se le representa sujetando con una cadena a un demonio. El origen de este símbolo puede ser doble:

- En el evangelio apócrifo que lleva su nombre, San Bartolomé requiere a Cristo resucitado que le muestre al maligno "Belial" (es decir: Al demonio). Después de habérselo mostrado, Jesús le indica: "Písale la cabeza y pregúntale". Entonces, el Apóstol hace que le conteste sus preguntas acerca del pecado y de la caída de los ángeles (Ver Descensus ad ínferos).

- Según otra tradición, San Bartolomé expulsó a un demonio, denominado "Astaroth", de un templo donde éste vivía dentro de una estatua. El Apóstol demostró a los fieles la ineficacia de la estatua, pues decía que curaba todas las enfermedades, expulsó al Demonio, y purificó y consagró el templo al Santo nombre de Jesús.

Su festividad se conmemora un día como hoy, 24 de agosto, entre los italianos y españoles; el 11 de junio entre los griegos, coptos y sirios; y el 8 de diciembre entre los armenios.


Oración a San Bartolomé:

Oh, Dios omnipotente y eterno, que hiciste este día tan venerable con la festividad de tu Apóstol San Bartolomé, concede a tu Iglesia amar lo que él creyó, y predicar lo que él enseñó. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

Conversa y Mártir: Santa Edith Stein

Edith Stein nació en Breslau, Alemania, (hoy Broklaw, Polonia) el 12 de octubre de 1891. Fue la última de 11 hermanos de una familia judía devota. Ella murió en una cámara de gases de Auschwitz, el 9 de agosto de 1942.

Fue una estudiante brillante, quien en un comienzo se incorporó a la Universidad de Breslau en 1911 y luego se trasladó a la Universidad de Göttingen para continuar sus estudios bajo la tutela del famoso fundador de la fenomenología Edmund Husserl.

El filósofo escogió a Edith Stein para ser su asistente de cátedra en la Universidad de Freiburg y declaró que ella era la mejor estudiante de doctorado que nunca había tenido, incluso fue más capaz que Heidegger quien también fue su pupilo al mismo tiempo que Edith. En 1916, culminó su tesis y obtuvo el Doctorado en Filosofía con el grado de summa cum laude.

Luego de que muchos de sus amigos fueran enrolados para servir en la Primera Guerra Mundial, Edith se enroló de voluntaria junto con otras estudiantes mujeres para trabajar en hospitales militares. Así, obtuvo trabajo en hospitales de enfermedades infecciosas y cuidó caritativamente del ejército austríaco, donde campeaba la tifoidea, la disentería y el cólera. Al término de su período como voluntaria en el hospital militar obtuvo la medalla de valor en reconocimiento a su servicio generoso.

Tras retornar de la experiencia de la guerra, retomó su vida de estudiante, pero las dudas profundas, el insaciable hambre de verdad volcado a la filosofía y el testimonio de muchos cristianos comenzaron a socavar en ella su hasta entonces radical ateísmo. Los diálogos con el filósofo Max Scheller - que paradójicamente se había apartado de la Iglesia -, pero sobre todo la lectura de la vida de Santa Teresa de Jesús, terminaron completando la obra que Dios había iniciado en ella: su conversión al catolicismo. El 1 de enero de 1922 recibió el bautismo.

Por este tiempo, Edith dejó su carrera como estudiante y aceptó el puesto de profesora de Alemán en el Colegio de las Hermanas Dominicas en Speyer. Allí trabajó por 8 años como profesora y dividía su día entre el trabajo y la oración. Era conocida por ser una benévola y servicial profesora que trabajaba duro por trasmitir su material de manera clara y sistemática y su preocupación iba más allá de trasmitir conocimientos, incluía la formación a toda la persona, pues estaba convencida que la educación era un trabajo apostólico.

A lo largo de este período, Edith continuó sus escritos y traducciones de filosofía y asumió el compromiso de dar conferencias, que la llevó a Heidelberg, Zurich, Salzburg y otras ciudades. En el transcurso de sus conferencias, frecuentemente abordaba el papel y significado de la mujer en la vida contemporánea, hablando de temas como: "Ethos (costumbres) de las mujeres que trabajan", "Diferentes vocaciones de hombres y mujeres de acuerdo con Dios y la naturaleza" , "La Espiritualidad de la mujer cristiana", "Los principios fundamentales de la Educación de la mujer", "Problemas en la Educación de la Mujer", "La Iglesia, la mujer y la juventud" " y "El significado intrínseco del valor de la mujer en la vida nacional". Una lectura de sus textos revela claramente su oposición radical al feminismo y su fuerte compromiso al reconocimiento y desarrollo de la mujer, así como al valor de la madurez de la vida cristiana en la mujer como una respuesta para el mundo.

En 1931, Edith deja la escuela del convento para dedicarse a tiempo completo a la escritura y publicación de sus trabajos. En 1932, aceptó la cátedra en la Universidad de Münster, pero un año después le dijeron que debería dejar su puesto por su antecedente judío. Una caritativa universidad de administración le sugirió que trabajase en sus proyectos hasta que la situación de Alemania mejore, pero ella se negó. También recibió otra oferta de América del Sur, pero después de pensar bien la situación, Edith se convenció que había llegado el tiempo de entrar al convento. El 14 de octubre de 1933, a la edad de 42 años, Edith Stein ingresa al convento carmelita en Cologne tomando el nombre de Teresa Benedicta y reflejando su especial devoción a la pasión de Cristo y su gratitud a Teresa de Avila por su amparo espiritual.

En el convento, Edith continuó sus estudios y escritos completando los textos de su libro "La Finitud y el Ser", su obra cumbre.

En 1938 la situación en Alemania empeoró, y el ataque de las temidas fuerzas nazis el 8 de noviembre a las sinagogas (la Kristallnacht o "Noche de los Cristales") despejó toda duda acerca del estado verdadero de los ciudadanos judíos. El convento de los priores preparó el traslado de Edith al convento de Dutch en Echt y en Año Nuevo, el 31 de diciembre de 1938, Edith Stein fue llevada a Holanda. Allá en el convento de Echt, Edith compuso 3 hermosos actos de oblación, ofreciéndolos por el pueblo judío, por el evitamiento de la guerra y por la santificación de la Familia Carmelita. Después, reorganizó su vida enseñando Latín a las postulantes y escribiendo un libro acerca de San Juan de la Cruz.

Como la incineración y los cuartos de gas aumentaron en el Este, Edith, como miles de judíos en Holanda, empezó a recibir citaciones de la "S.S." en Maastricht y del Consejero para los Judíos en Amsterdam.

Edith pidió una visa a Suiza junto con su hermana Rosa, con quien había vivido en Echt, para ser transferidas al Convento de Carmelitas de Le Paquier. La comunidad de Le Paquier informó a la Comunidad de Echt que podía aceptar a Edith pero no a Rosa.

Para Edith fue inaceptable y por eso se rehusó ir a Suiza y prefirió quedarse con su hermana Rosa en Echt. Decidida a terminar "La Ciencia de la Cruz", Edith usó todo momento para investigar, incluso hasta quedar exhausta.

En la Comunidad Holandesa de Echt, la protección de Edith Stein en contra de la persecución de los judíos fue temporal. Mientras la policía nazi que exterminaba a los judíos era rápidamente implementada cuando Holanda fue ocupada, los judíos que profesaban la fe católica fueron inicialmente dejados en paz. Sin embargo, cuando el Obispo de Netherlands redactó una carta pastoral en donde protestaban severamente en contra de la deportación de los judíos, las reglas nazis reaccionaron ordenando la exterminación de los bautizados judíos.

Por esa razón, el domingo 2 de agosto a las 5 p.m., después de que Edith Stein había pasado su día como siempre, rezando y trabajando en su interminable manuscrito de su libro sobre San Juan de la Cruz, los oficiales de la "S.S." fueron al convento y se la llevaron junto con Rosa. Asustada por la multitud y por no poder hacer nada ante la situación, Rosa se empezó a desorientar. Un testigo relató que Edith tomó de la mano a Rosa y le dijo tranquilamente: "Ven, Rosa, vamos a ir por nuestra gente". Juntas caminaron hacia la esquina y entraron en el camión de la policía que las esperaba.

Hay muchos testigos que cuentan del comportamiento de Edith durante esos días de prisión en Amersfoort y Westerbork, el campamento central de detención en el norte de Holanda; cuentan de su silencio, su calma, su compostura, su autocontrol, su consuelo para otras mujeres, su cuidado para con los más pequeños, lavándolos y cepillando sus cabellos y cuidando de que estén alimentados.

En medio de la noche, antes del amanecer del 7 de agosto de 1942, los prisioneros de Westerbork, incluyendo a Edith Stein, fueron llevados a los trenes y deportados a Auschwitz. En 1950, la Gazette Holandesa publicó la lista oficial con los nombres de los judíos que fueron deportados de Holanda el 7 de agosto de 1942. No hubo sobrevivientes. He aquí lo que decía lacónicamente la lista de los deportados: Número 44070: Edith Theresa Hedwig Stein, Nacida en Breslau el 12 de Octubre de 1891, Muerta el 9 de Agosto de 1942...

Fue beatificada el 1 de mayo de 1987, y canonizada el 11 de octubre 1998 por el Papa Juan Pablo II.

Beato Juan Pablo II


Fiesta Litúrgica

El fallecido sumo pontífice Juan Pablo II fue beatificado oficialmente el domingo 1 de mayo en una ceremonia a la que asistieron alrededor de un millón de personas en la Plaza San Pedro y sus alrededores.

El nuevo beato fue proclamado a eso de las 10:38 a.m., hora local italiana, mientras los presentes en la plaza de San Pedro y las calles y plazas adyacentes rompieron en aplausos que duraron varios minutos, sonaba música sacra y ondearon las miles de banderas que portaban los fieles.

En la fachada principal de la basílica de San Pedro fue descubierto un retrato de tamaño gigante del nuevo beato, en el que se vio al papa Wojtyla sonriendo, con la estola roja, una copia de una foto del año 1995.

La proclamación se produjo después de que el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, acompañado del postulador de la causa, el polaco monseñor Slawomir Oder, solicitase al Papa la beatificación (inscribirlo en el libro de los beatos).

Después, leyó una biografía del primer Pontífice polaco de la historia, nacido en Wadowice el 18 de mayo de 1920 y fallecido en Roma el 2 de abril de 2005.

"Acogiendo el deseo del cardenal Agostino Vallini, nuestro vicario general para la diócesis de Roma, de otros hermanos en el episcopado y de muchos fieles y después de haber obtenido el parecer de la Congregación para la Causa de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el venerable siervo de Dios Juan Pablo II, papa, de ahora en adelante sea llamado beato", fue la fórmula de beatificación pronunciada por Benedicto XVI.

El Papa estipuló que la fiesta litúrgica del flamante beato se celebrará el 22 de octubre, aniversario del comienzo de su pontificado (en 1978).

Datos curiosos

- Tras la proclamación, las cámaras de televisión enfocaron el féretro del papa Wojtyla, colocado ante el Altar Mayor de la basílica de San Pedro.

- Sobre el ataúd fue colocado el Evangeliario de Lorsch, de época medieval, uno de los más preciados evangeliarios custodiados en la Biblioteca Apostólica Vaticana. Contiene los evangelios de Lucas y Juan.

- Tras la proclamación, sor Tobiana, la monja polaca que cuidó a Juan Pablo II hasta su muerte, y sor Marie Simon Pierre - cuya curación de manera inexplicable para la ciencia de la enfermedad de parkinson que padecía ha llevado a la beatificación del papa - llevaron hasta el altar mayor un artístico relicario fabricado para la ocasión con una pequeña ampolla con sangre de Wojtyla.

- En sus seis años de pontificado, Benedicto XVI ha proclamado ya 34 santos y casi 600 beatos, en su mayoría españoles.

- Es un evento histórico sin precedentes, ya que en los últimos mil años de la Iglesia Católica ningún papa proclamó beato a su predecesor.

- Benedicto XVI concelebró la misa con los cardenales presentes en Roma y el que fuera secretario de Juan Pablo II, Mieczslaw Mokrzycki.

- La comunión fue repartida por 800 sacerdotes.

- Benedicto XVI usó el cáliz que utilizó en los últimos años Juan Pablo II y vistió una casulla y una mitra que también perteneció a su antecesor.

- Según fuentes de la policía fueron más de un millón las personas congregadas en la plaza vaticana y calles adyacentes.

- Delegaciones de 87 países asistieron a la ceremonia. Cinco casas reales, entre ellas la de España, 16 jefes de Estado, entre ellos el de México y el de Honduras, y siete primeros ministros.

- Unas 80 mil plantas, procedentes de la región sureña italiana de Puglia adornaron el recinto vaticano.

San Patricio

El día de hoy, 17 de marzo, la liturgia nos propone como modelo de fe y apostolado a San Patricio, Patrono de Irlanda.

En archivo de audio, les dejamos una breve reseña de su vida.



Santa Inés

El día de hoy, 21 de enero, celebramos la memoria de una gran mujer, Virgen y Mártir: Santa Inés, Patrona de la Pureza.

Escuchemos ahora, en archivo de audio, una breve reseña de su vida:



En su honor, también festejamos a un gran colaborador de esta Sección Diocesana:
Sr. José Inés Flores De la Cruz.
¡Muchas felicidades!

¡Muy pronto contaremos, Dios mediante, con un nuevo Santo!


Tras un prudente tiempo de investigaciones, el Papa Benedicto XVI ha aprobado, finalmente, el milagro que determina que S.S. Juan Pablo II puede ser venerado en los altares.

Desde que "el Papa Grande" falleció el pasado 2 de abril de 2005, voces de todo el mundo vitoreaban: "¡Santo súbito!" ("¡Santo ya!"), solicitando así su pronta exaltación como "Beato".

Pese a que han transcurrido más de cinco años de su fallecimiento, puede decirse que Juan Pablo II será considerado modelo para los fieles en "tiempo récord", y es que su proceso de beatificación contó con dos facilidades:

1. La dispensa que Benedicto XVI extendió sobre los "cinco años" que el derecho canónico estipula como "espera" para iniciar cualquier proceso de beatificación.
2. El canal "preferencial" que se dio a este caso. Desde el 28 de junio de 2005 iniciaron las investigaciones en la Diócesis de Roma sobre la vida y virtudes de Karol Wojtila.

El 19 de diciembre de 2009, Benedicto XVI proclamó las "virtudes heróicas" de Juan Pablo II, declarándolo así "venerable".

Sólo faltaba comprobar un milagro atribuido al Papa, así que durante 2010 la Sede Apostólica estuvo investigando el caso de la Monja francesa Marie Simon Pierre Normand, del Instituto de las Pequeñas Hermanas de la Maternidad Católica, enferma antes del mal de Parkinson y curada milagrosamente bajo su intercesión.

El 14 de diciembre de 2010 los teólogos peritos dieron su parecer positivo, y el 11 de enero de 2011 los Obispos y Cardenales asignados.

Hoy, el Papa Benedicto XVI ha ratificado el milagro, y se ha declarado el día 1 de mayo de 2011, luego de seis años y treinta días, para hacer la celebración requerida y proponer a Juan Pablo II como Beato.

Con este hecho, el "Papa Grande" ha superado en tiempo incluso el proceso de beatificación de la Hermana Teresa de Calcuta, quien a los seis años y dos meses fue ascendida a los altares.


"¡Viva Cristo Rey!"... El Padre Pro

El Padre Miguel Agustín Pro Juárez nació en el poblado de Guadalupe, Zacatecas, el 13 de enero de 1891.

Presbítero católico, miembro de la Compañía de Jesús, de débil salud pero voluntad de hierro, fue acusado injustamente de participar en actos de sabotaje y terrorismo en el contexto del conflicto Iglesia - Estado que afectó a nuestro País entre los años 1926 - 1929.

Murió un día como hoy, 23 de noviembre, del año 1927, sin juicio alguno ni desahogo de pruebas, junto a su hermano Humberto...

Expiró al grito de "Viva Cristo Rey", fusilado por un pelotón de la comandancia de policía de la Ciudad de México.

SS Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988.

Conmemoración de los fieles difuntos...

Hoy celebramos a los que ya se nos han adelantado en el camino... a nuestros fieles difuntos... Conozcamos un poco de la historia de esta celebración a través de un audio ilustrativo:


Fiesta de todos los Santos

El día de hoy, 01 de noviembre, celebramos la Fiesta de Todos los Santos: La memoria de todos aquellos que vivieron su fe en grado heroico, y que dando testimonio auténtico de Cristo, creemos que ya están gozando de Dios en la vida eterna.

Con este archivo de audio, esperamos que la Fiesta que ahora recordamos quede más clara:


San Lucas: El Portador de la luz


La liturgia del día de hoy nos invita a recordar la memoria de uno de los más grandes catequistas, evangelistas e historiadores de la primitiva comunidad cristiana: San Lucas.

Pese a que nunca conoció a Jesús personalmente, con el testimonio de San Pablo y su deseo sincero de encontrarse con la Verdad, fue evangelizado y se lanzó a la Misión acompañando al Apóstol de los gentiles, como compañero de viaje, como médico "de cabecera", y plasmando las aventuras que el Espíritu Santo les tenía reservadas en cada comunidad que visitaban, hasta llegar a la Gran Capital del Imperio Romano.

Se creé que es el autor del Evangelio que lleva su nombre, una Buena Noticia de Misericordia y de perdón. Así mismo, se le atribuye la autoría de los Hechos de los Apóstoles, como continuación de su Evangelio, dirigido en "Teófilo" a todo "amado por Dios"...

Siendo el evangelista que más nos habla sobre la Virgen María, escribe para el mundo gentil. Resaltan en su Evangelio el aspecto universal de la redención; la predicación a todas las naciones, comenzando por Jerusalén; los peligros de la legislación judía; la atención preferente hacia los pobres, los pecadores y los arrepentidos; y finalmente, la importancia de la oración.

La Iconografía lo representa acompañado de un toro, uno de los "Seres que acompañan el Trono del Cordero" (Ver Ap 4, 7), ya que inicia su Evangelio con los sacrificios que se hacían en el Templo de Jerusalén.

* * * *

Que el ejemplo de San Lucas, gran catequista y evangelizador misionero, nos impulse a comunicar la Palabra de Dios, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo.