En
la actualidad hay un hecho muy significativo que tiene que cambiar por completo
nuestra tarea evangelizadora: en nuestro
ambiente hay muchos bautizados y pocos cristianos verdaderamente evangelizados
y comprometidos con la comunidad y con el mundo. Esto
inquieta y desafía a la comunidad parroquial a cumplir con la tarea de
renovarse profundamente desde el anuncio misionero que se hace, el testimonio
que se está dando, el servicio y la caridad que se ofrece.
La
comunidad parroquial necesita “recomenzar desde Cristo” y, en fidelidad al
Espíritu Santo que conduce a la Iglesia, iniciar una verdadera revisión y
renovación eclesial. Una de las
propuestas del V Plan Diocesano de
Pastoral nos impulsa a asegurar
en todas las comunidades parroquiales el anuncio del Kerigma e implementar itinerarios de iniciación cristiana adaptadas
a la situación de los no evangelizados o no suficientemente evangelizados (cfr V
Plan Diocesano de Pastoral No. 50; 58).